Para meditar en estas navidades.

 
Para meditar en estas navidades.
El tema del día era el resentimiento, y el maestro nos había
pedido que lleváramos papas y una bolsa de plástico. Ya en clase
elegimos una papa por cada persona a la que guardábamos
resentimiento. Escribimos su nombre en ella y la pusimos dentro
de la bolsa. Algunas bolsas eran realmente pesadas. El ejercicio
consistía en que durante una semana lleváramos con nosotros a
todos lados esa bolsa de papas.
Naturalmente la condición de las papas se iba deteriorando con el tiempo. El cansancio de llevar conmigo esa bolsa en todo
momento, me mostró claramente el peso espiritual que
cargaba a diario y como mientras ponía mi atención en ella
para no olvidarla en ningún lado, desatendía cosas que eran
más importantes para mí.
Todos tenemos papas pudriéndose en nuestra “mochila”
sentimental. Este ejercicio fue una gran metáfora del precio que
pagaba a diario por mantener el resentimiento por algo que ya
había pasado y no podía cambiarse. Me di cuenta que cuando me llenaba del resentimiento, aumentaba mi stress, no dormía bien y mi atención se dispersaba. Perdonar y dejarlas ir me llenó de paz y calma, alimentando mi espíritu. La falta de perdón es como un veneno que tomamos a diario a gotas pero que finalmente nos termina envenenando.