Cuando seas grande

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Cuando seas grande




Mat 20:28 como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

¿Qué quieres ser cuando seas grande?

Esa es una pregunta favorita que nos gusta preguntar a los niños. Y las respuestas que obtenemos generalmente son "policía, enfermera, bombero,..." algunos niños son visionarios y dicen "estrella de cine, cantante, doctor, jugador profesional, etc" un niño me dijo en una ocasión que quería ser mecánico o recolector de basura. Cuando le pregunté por qué, me dio la respuesta clásica de un niño de nueve años: "para poder ensuciarme", sonreí al pensar en mi propia infancia y lo comprendí.

Tomemos esa misma pregunta y hagámosla de otra manera. Imaginemos preguntarle a Jesús lo que Él quiere que seamos cuando seamos grandes. De pronto es una nueva pregunta. Yo creo honestamente que nos daría la misma respuesta a todos "Quiero que seas diferente... un siervo" En toda mi vida, no puedo recordar a nadie diciendo que quisiera ser un siervo cuando creciera.

Suena humillante, falto de dignidad.

Suena alentador pensar en que somos siervos de Dios. ¿Quién no quisiera ser un siervo del Rey? Pero cuando se trata de servir a otros, comenzamos a cuestionar las consecuencias. Nos sentimos nobles cuando servimos a Dios, y nos sentimos humillados cuando servimos a otra gente. Servir a Dios obtiene una respuesta favorable, servir a la gente (especialmente a aquellos que no pueden corresponder) no tiene un beneficio visible o gloria de nadie excepto de Dios.

Cristo nos dio un ejemplo: "El Hijo del Hombre no vino a ser servido sino a servir y a dar Su vida por muchos" (Mat 20:28) Ser un siervo de Dios es servir a otros.

En el trabajo el concepto de servir a la gente denigra lo que hacemos. Cuando servimos pensamos primero en aquél que tratamos de servir. Los empleados que sirven honestamente en su trabajo honran a Dios y profundizan su valor ante sus empleadores. Por otro lado, empleados que se sirven a sí mismos rara vez son valorados por cualquier compañía.

Por Charles Swindoll