Tal vez te cuesta muchísimo fijar límites

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Tal vez te cuesta muchísimo fijar límites



Tal vez te cuesta muchísimo fijar límites y la gente tiende a aprovecharse de ti. Quizáenvías un mensaje que dice: «No me valoro ni me respeto. Está bien que me maltrates y te aproveches de mí». Pero esto no tiene por qué seguir siendo así. Hoy mismo comienza a afirmar tu amor y respeto por ti. Mírate con frecuencia en el espejo y afirma: «Te quiero». Por simple que parezca, es una afirmación sanadora muy poderosa. A medida que aumenta nuestro amor por nosotros mismos, nuestras relaciones comienzan a reflejar ese amor y también el respeto.

Tal vez te convendría considerar la idea de unirte a un grupo de apoyo, para personas codependientes o hijos de padres alcohólicos, por ejemplo. Son grupos fabulosos que te ayudarán a establecer límites en tus relaciones y a volver a conectar con el amor y respeto por ti que llevas dentro. Busca en la guía telefónica a ver si encuentras algún grupo de apoyo que te quede cerca.

Me complace constatar que los grupos de autoayuda se están convirtiendo en la nueva norma social; se unen personas con problemas similares para encontrar soluciones.

Si conoces a personas que pertenecen a alguno de estos grupos, sabrás que si bien

pueden tener algunos problemas, están trabajando para mejorar la calidad de su vida.

Yo creo que desarrollamos «zonas de comodidad» en nuestras relaciones con los demás. Estas zonas se forman cuando somos muy pequeños. Si nuestros padres nos trataron con amor y respeto, entonces asociamos esta forma de tratar con la sensación de ser amados. Si, como nos ocurrió a muchos de nosotros, nuestros padres eran incapaces de tratarnos con amor y respeto, entonces aprendemos a sentirnos cómodos con esta carencia. En un esfuerzo por satisfacer nuestras necesidades, por sentirnos amados y cuidados, asociamos el hecho de ser tratados mal con la sensación de ser amados. Esto se convierte en nuestra pauta de conducta, y al haberse formado en la niñez, se transforma en el comportamiento que inconscientemente adoptamos en todas nuestras relaciones.

Creer que el hecho de que te traten mal significa que te quieren, no es patrimonio de

ninguno de los dos sexos. Yo creo que este tipo de comportamiento disfuncional se

reconoce más en las mujeres porque culturalmente a las mujeres se las anima a expresar vulnerabilidad, y por lo tanto estamos más dispuestas a reconocer cuándo nuestra vida no funciona bien. Sin embargo, las cosas están cambiando, ya que cada vez hay más hombres dispuestos a volver a conectar con su vulnerabilidad. Women who Love Too Much, de Robin Norwood,* es un excelente libro sobre relaciones. También recomiendo el álbum de cintas Making Rdationships Work [Cómo hacer que las relaciones funcionen], de Barbara De Angelis. Una buena afirmación para todos es: «Abro mi corazón al amor; estoy a salvo».

El trabajo más importante lo hacemos en nosotros mismos. Desear que cambie

nuestra pareja es una forma sutil de manipulación, un deseo de tener poder sobre ella o él. Incluso podría ser una actitud santurrona, ya que expresa la idea de que somos mejores que nuestra pareja. Permite que la persona que amas sea como elija ser.

Aliéntala a que se explore y descubra a sí misma, a que se ame, se acepte y se valore.